Dos empresas nos cuentan lo mismo con quince días de diferencia: «tenemos la web en WordPress y va fatal». Una tarda ocho segundos en cargar y su equipo no se atreve a tocar nada por miedo a romperlo. La otra gestiona un catálogo de tres mil referencias, se actualiza sola desde el ERP y quien la lleva no ha visto una línea de código en su vida.
Las dos están hechas con WordPress. No se parecen en nada.
Cuando alguien dice que va a hacer un desarrollo web con WordPress, en realidad no ha dicho gran cosa todavía. WordPress es el punto de partida, no el proyecto. Lo que determina el resultado (y el precio, y los dolores de cabeza dentro de dos años) es cómo se construye encima.
Las tres formas de hacer un desarrollo web con WordPress
Casi nadie te lo explica antes de darte presupuesto, y es la conversación más importante que vas a tener.
Plantilla comprada
Se compra un tema en un marketplace por 50 o 60 euros, se sustituyen los textos y las fotos, y en dos semanas está online.
Funciona si necesitas presencia y poco más. El problema aparece cuando quieres algo que la plantilla no contempla: como está pensada para servir a miles de negocios distintos, arrastra un peso enorme de funciones que tú no usas pero que se cargan igualmente. De ahí vienen buena parte de las webs lentas.
Y hay un detalle que casi nadie menciona: dependes del autor de la plantilla. Si deja de mantenerla, cosa que pasa a menudo, te quedas con una web que empieza a romperse en cada actualización de WordPress.
Constructor visual
Elementor, Divi, WPBakery. Montas la web arrastrando bloques, sin tocar código.
Es la opción más extendida y para muchos proyectos es razonable: una web corporativa de quince páginas que alguien de marketing va a mantener sin ayuda técnica está bien resuelta así.
Lo que hay que saber es que el constructor genera código automático, y ese código pesa. También te ata: migrar una web hecha con Elementor a otra tecnología significa rehacerla entera, porque el contenido queda atrapado en el formato del constructor.
Desarrollo a medida
Se programa el tema desde cero, con la estructura y las funcionalidades que necesita ese proyecto concreto. Nada más.
Es más caro al principio y no tiene sentido para una web sencilla. Empieza a compensar cuando hay integraciones con otros sistemas, cuando el rendimiento importa de verdad, o cuando la web tiene que hacer algo que no viene de serie en ningún sitio.
Cómo elegir
Plantilla comprada. Lista en días, coste bajo, personalización limitada. Rendimiento regular y dependes de que el autor la siga manteniendo.
Constructor visual. Semanas de trabajo, coste medio, personalización aceptable. El código generado pesa y migrar después significa rehacerla.
Desarrollo a medida. Meses y coste alto al principio. A cambio: rendimiento alto, sin límites de personalización ni integraciones, y sin depender de nadie externo.
La pregunta que ordena la decisión no es cuál es mejor, sino esta: ¿tu web tiene que hacer algo, o solo tiene que contarlo?
Si solo tiene que contarlo, quiénes sois, qué hacéis, cómo contactar, una plantilla o un constructor te sirven perfectamente. Si tiene que hacer cosas, conectarse a tu ERP, aplicar tarifas por cliente, gestionar un área privada, sincronizar stock, entonces hablamos de otra cosa.
Qué se rompe cuando eliges mal
No pasa el primer mes. Pasa al año y medio, y suele pasar así:
La web se arrastra. Una plantilla genérica con quince plugins encima carga en seis o siete segundos. Google lo penaliza y los usuarios se van antes de ver nada.
Todo se resuelve añadiendo plugins. Cada limitación se tapa instalando algo nuevo. Acabas con veinticinco plugins que se pisan entre sí, y ya nadie sabe cuál hace qué ni cuál se puede desinstalar.
Nadie se atreve a actualizar. WordPress saca versión, la plantilla no está preparada, algo se descuadra. Como da miedo, se deja de actualizar. Y una web sin actualizaciones de seguridad es una web insegura.
Llega la integración imposible. El día que quieres conectar la web con el ERP descubres que la plantilla no está pensada para eso, y adaptarla cuesta más que haberla hecho bien desde el principio.
Si estás en alguno de estos puntos, quizá lo que necesitas ahora es un desarrollo a medida o, si el problema es puntual, un plugin propio que resuelva justo esa carencia.
Cuándo WordPress no es la respuesta
Trabajamos mucho con WordPress, pero no lo recomendamos siempre.
Si tu producto es la plataforma. Un SaaS, un marketplace, una aplicación con miles de usuarios concurrentes y lógica de negocio compleja no se construye sobre un gestor de contenidos. Ahí toca desarrollo con Laravel o Symfony.
Si el ecommerce es intensivo. WooCommerce va bien hasta cierto volumen. Con catálogos muy grandes, mucho tráfico o logística compleja, hay que valorar otras opciones.
Si no hay nadie que vaya a mantenerla. WordPress necesita actualizaciones periódicas. Sin alguien detrás, tu equipo o una agencia, se convierte en un problema de seguridad en cuestión de meses.
Cuando alguien te dice que WordPress vale para todo, o no conoce las alternativas o no le interesa contártelas.
Qué preguntar antes de contratar un desarrollo web con WordPress
Cinco preguntas que separan a quien te va a hacer un buen trabajo de quien te va a colocar una plantilla con tu logo:
¿Vais a usar plantilla, constructor o desarrollo propio? Si la respuesta es vaga, mala señal. Y si es plantilla, que te digan cuál y quién la mantiene.
¿Qué plugins vais a instalar y por qué? Una web bien planteada necesita pocos. Si te enumeran quince, pregunta cuáles son imprescindibles.
¿Puedo actualizar WordPress sin que se rompa nada? Debería poderse. Si la respuesta incluye un «depende», pide detalles.
¿Quién es el dueño del código? Tuyo. Siempre. Si hay licencias que caducan o dependencias del proveedor, que quede claro por escrito antes de firmar.
¿Qué pasa si mañana quiero cambiar de agencia? Una web bien hecha la puede coger cualquier desarrollador competente. Si la respuesta es incómoda, ya sabes lo que hay.
Cómo enfocamos el desarrollo web con WordPress en Gunka Studios
Antes de decidir la tecnología, preguntamos qué tiene que hacer la web. Si con un enfoque sencillo se resuelve, lo decimos: no vendemos desarrollo a medida a quien no lo necesita.
Cuando sí hace falta, desarrollamos el tema desde cero, sin plantillas ni constructores, siguiendo los estándares de WordPress. Eso significa una web que carga rápido, que se actualiza sin sustos y que puede crecer cuando tu negocio crezca. Y el código es tuyo.
Llevamos más de 15 años trabajando con WordPress y con otras tecnologías para empresas industriales, farmacéuticas y de distribución. La elección depende del proyecto, no de lo que nos apetezca usar.
¿Hablamos de tu web?
Cuéntanos qué necesitas que haga y te decimos qué enfoque tiene sentido. Si lo que te conviene es una plantilla bien elegida, también te lo diremos.